27/4/15

El Ministerio del Tiempo: mi reconciliación con las series españolas


Tras estos ocho capítulos de la primera temporada, todo aquél que viva en España (a no ser que haya estado bajo una roca) ha oído al menos hablar de esta serie: ha sido TT casi cada lunes, su principal difusión ha sido el boca a boca... Yo, escéptica como soy con todo producto patrio (sí, sé que es un error), no daba dos duros por ella y de hecho ni vi el estreno. Fue al día siguiente, y tras ver el gran impacto que había tenido en las redes sociales, que decidí darle una oportunidad. Desde ese instante me convertí en una ministerica acérrima. Os cuento mis opiniones sobre esta serie tras el salto, SIN SPOILERS


Con la gran cantidad de series americanas y británicas que consumo a veces me falta ese poder sentirme identificada no sólo con el modo de ser de los personajes sino con la cultura y mentalidad que les rodea. Ya sé que entre América y España no hay un choque cultural enorme, pero aún así, esta serie me ha demostrado que echaba de menos ver un producto en el que se reflejara el modo de ser de mi país. Y aún más, mi cultura, y cultura con mayúsculas. Y es que esta serie ha conseguido la hazaña de meter en casa a nuestros escritores, pintores, monarcas, gobernadores... y hacer que dejemos de verles como meros nombres en las páginas de los libros de historia, sino que pasemos a contemplarlos como personas reales, de carne y hueso, con preocupaciones y ambiciones en ocasiones similares a las nuestras. En mi opinión ha sido esta capacidad para hacernos sentir identificados, a la vez que tocar esa venita vanidosa, parte de su éxito y sobre todo de su éxito en las redes sociales. 



Y es que ¡qué divertido ha sido pasar esas noches de lunes debatiendo sobre el capítulo en twitter!, las menciones que la gente hacía al día siguiente en clase (a los historiadores del arte nos ha ganado desde el principio), comentarlo por whatsapp con mi madre y mi tía... Esta serie, que se vendió como la Doctor Who española, ha conquistado a una parte de la audiencia que normalmente nos alimentamos a base de producciones extranjeras y que solemos ser bastante exigentes. Ha sido la cuidadísima producción, el incorporar nuestra historia en la trama y unos grandes personajes lo que nos ha hecho caer rendidos a sus pies y convertirla en TT cada lunes noche.



Termino con esos personajes. Había gente que se quejó de que en los últimos episodios se les diera más importancia que a la propia trama histórica. Lo cierto es que una serie interesa porque sus personajes lo hacen, porque te sientes identificado con ellos, les coges cariño... Y para eso tienes que conocerles. Capítulo tras capítulo nos han ido dejando con la miel en los labios, descubriéndonos pequeños detalles del pasado (o futuro) de los protagonistas, para conocer sus motivaciones. No voy a soltar ningún spoiler pero sólo diré que yo soy 100% cayetaner; el personaje de Irene me ganó desde el primer capítulo, y si bien es verdad no tiene demasiado protagonismo durante la primera parte de la temporada, se mantiene como esa presencia sobre la que necesitas saber más. Ya sabéis que me encantan los personajes femeninos fuertes, ambiciosos, con un carácter marcado, que escondan secretos y que acaben salvando el día; esta es Irene, y en parte, esta es Lola, otro personaje que me ha atrapado (mi amor por Natalia Millán no conoce límites). En general la serie está formada por personajes cuyo pasado termina inevitablemente por condicionar su modo de actuar, poniendo en peligro en ocasiones el propio curso de la historia. 


Todos los que aún no os hayáis convertido en ministericos y que sigáis siendo excépticos sobre las series españolas, dadle una oportunidad. Gracias a  Javier y Pablo Olivares, por haber imaginado el ministerio y a todos los funcionarios del grupo de facebook. Esperemos que aún nos queden muchas misiones por vivir. 


1 comentario: